
Si a eso le añadimos unas fotos de nuestra cosecha, de las innumerables que hemos hecho, seguro que va a ser muy gratificante entrar en el blog y leer los artículos que vayan apareciendo.
Yo, para dar ejemplo, voy a poner más de un artículo (vosotros también podéis hacerlo), uno por cada día de nuestro viaje.
Así es que ahí va el primero.
El día 18, y después del madrugón correspondiente ya que estábamos todos a las 6:15 de la mañana en el aeropuerto de Noáin, cogimos el primer avión que nos llevó a Madrid.
Allí, en la T4, tuvimos que esperar un buen rato hasta las 11:30 y matamos el tiempo entre paseos por la terminal, visita a tiendas y almorzando, claro.

Tras dos horas y media de vuelo aterrizamos en el aeropuerto de Gran Canaria donde nos esperaba el autobús y el coordinador que ejerció de anfitrión en nuestros movimientos por la isla, regalándonos sus amplios conocimientos de la geografía y cultura de la isla y la sabiduría Zen de "no se alteren, tranquilos, que hay que relajarse".
Ángel, el coordinador, terminó siendo un buen amigo y el personaje más entrañable de los que conocimos en toda la semana. Fue un auténtico placer compartir con él los 4 primeros días de nuestro viaje.


La residencia, por cierto, estaba en un lugar al que no podía acceder la guagua grande por aquello de que en Gran Canaria también tienen todas las calles en obras, y algunos días, sobre todo los que trajinábamos con maletas, nos ponían dos miniguaguas que era desesperante lo que tardaban en subir y volver a bajar. La mayoría optamos casi todos los días por subir andando.
Después de comer repartimos habitaciones y como en Guía no había nada que hacer, nos fuimos en una guagua a Galdar, un pueblo cercano con un poquitín más de ambiente. Coger el autobús urbano fue muy "relajante", como un cuarto de hora de relajo, porque nos subimos 48 personas y el chófer nos fue cobrando y dándonos el billete uno a uno a ritmo canario, o sea, ya sabéis: "tranquilos, no se alteren, relájense".

A Gáldar volvimos otro día ya que visitamos ahí la Cueva Pintada y la Factoría de plátanos. El primer día, por la tarde, nos limitamos a dar una vuelta y sacarnos unas fotos, y a las 20 h. volvimos a la residencia para cenar y descansar.

Continuará....
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